sábado, 20 de marzo de 2021

Presentación del libro "Pedro Aguirre Cerda" de Emma Salas

 

En primer lugar, mi saludo a la profesora Emma Salas, quién desde su casa, como todos los que estamos sometidos a cuarentena sanitaria sigue esta ceremonia

Un saludo agradecido a quienes han actuado como presentadores del libro "Pedro Aguirre Cerda" de Emma Salas.

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Este año, en el mes de noviembre, se cumplirán 80 años del fallecimiento del Presidente Pedro Aguirre Cerda.

Fueron aquellas exequias un momento emocional duro para el país, donde miles y miles estuvieron en las calles, participando de un homenaje que expresaba el reconocimiento a una trayectoria política, académica y profesional de alta significación.

Hay muchas figuras que pueden ser invocadas para representar a la mesocracia ilustrada que tanto ayudó a formar nuestro sentido de Nación, pero, sin lugar a dudas, don Pedro es uno de los paradigmas más expresivos de aquellos hombres que, desde la humildad provinciana, avanzó hacia las fortalezas basamentales de la República, como uno de sus tribunos fundamentales.

En una presentación que hice hace ya varios años en la Logia que lleva su nombre, sostuve la premisa de que Aguirre Cerda, figura consular de la historia chilena de la primera parte del siglo XX, es una leyenda masónica, ciudadana y popular.

Masónica, porque aquellos iniciados que han seguido su legado, han encontrado en su ejemplo un indiscutible perfil masónico, que señala los desafíos y las conductas que deben ser seguidas por el masón, tanto en lo mural como en lo extramural. Ese legado adquiere los elementos propios de lo legendario, cuando su nombre aparece recurrentemente en los testimonios orales y escritos de su paso por la Orden.

Ciudadana, porque aportó una idea de sociedad, de democracia y de gobierno, que marcan un momento de inflexión en la gestión gubernativa, que viene a proponer una incorporación creciente de todos los sectores de la sociedad en el ejercicio republicano. Esa nueva visión sobre la cuestión pública ha dejando una profunda huella en la memoria colectiva de nuestra sociedad. De una manera importante, la idea de lo civil en la cosa pública adquirió una dimensión determinante, que ahuyentaría por muchos años todo atisbo de cuartelazo militar, factor que era y sería recurrente en América Latina.

Comprobamos también que es una leyenda popular, porque, como muchos grandes hombres, traspasó las puertas de la historia y de su vida, para anidarse en el sentimiento popular durante gran parte del siglo XX, y cuyos efectos aún se dejan sentir para quienes recibieron directamente su legado. En la memoria colectiva, la imagen de PAC está asimilada en los íntimos quereres del sentimiento popular, y nuestros padres y nuestros abuelos nos lo hicieron llegar con el buen recuerdo y el reconocimiento, como un paradigma, como un ser humano de condiciones especiales, que expresaba cierta imagen paternal, una intensa pasión, la sensible bonhomía y la evidente sapiencia.

Cuanto más vinculada a los pobres es la radicación de su leyenda, más profundos y arraigados son sus alcances.

El programa de su Gobierno señalaba:

“Mantenimiento y defensa del régimen democrático, restaurando las garantías individuales y respetando todos los derechos.

Correcta generación de los Poderes Públicos, mediante la libre expresión de la voluntad ciudadana; supresión de las leyes represivas de carácter político. 

Respeto a todo credo político, social y religioso.

Planificación de la economía nacional, en forma de incrementar la producción minera, industrial y agrícola;

Legislación sobre empresas imperialistas; supresión de los monopolios; revisión del pago de la deuda externa.

Reforma educacional; continuidad de la educación hasta la Universidad; gratuidad de la enseñanza en todos sus grados.

La educación primaria, secundaria y técnica debe ser función del Estado, o a lo menos, controlada por él.

Perfeccionamiento de la legislación laboral.

Legislación para los trabajadores agrícolas, parceleros y pequeños propietarios.

Perfeccionamiento de la reglamentación sobre la jornada de trabajo”. 

Cuando analizamos aquellas propuestas, en un tiempo en que parece ser necesario cambiar todo, da la sensación de que se trató de un proyecto modesto. No nos engañemos. Aquellas propuestas eran de carácter radical para aquel tiempo, en que no solo se pretendía lo imposible, sino también lo verdaderamente posible.

…..

Queremos agradecer a la profesora Emma Salas por haber puesto este libro a disposición de la Gran Logia de Chile, para su publicación, y poder constituir este primer aporte a la memoria del Presidente Aguirre en esta octogenaria conmemoración que comienza.

Esperamos publicar nuevos aportes a la comprensión de la figura, así como rendir los homenajes que correspondan ante su estatua, que gracias a la incansable labor de mi antecesor, Querido Hermano Luis Riveros Cornejo, hoy día se encuentra emplazada frente al Palacio de La Moneda, en la Plaza de la Constitución.

Hoy, cuando estamos enfrentando uno de los periodos más críticos de nuestro país, con sus distintas variables, y cuando está en perspectiva la elaboración de una nueva Carta Fundamental, un nuevo ordenamiento político democrático de la República, es bueno que las nuevas generaciones reciban el legado y el ejemplo de la obra y acción de Pedro Aguirre Cerda, constructor de un modelo de bienestar que la sociedad chilena pudo seguir profundizando en las décadas siguientes.

Es bueno recordar hoy, cuando enfrentamos una dura pandemia, la comprensión de la salubridad pública que el gobierno de Pedro Aguirre Cerda desarrolló y que permitió iniciar un proceso que hasta hoy sigue teniendo consecuencias favorables para el país, con un sistema público de salud eficaz.

Con el libro de Emma Salas podremos conocer las comprensiones del Presidente Aguirre en la gestión política educacional desde el Estado, y que la historia recuerda bajo el principio rector de Gobernar es Educar. Este libro es una gran contribución a reconocer en el legado del recordado masón, la vigencia de una doctrina necesaria.

Pero esta edición también es un homenaje a su autora. Uno más entre otros que ella ha recibido merecidamente de distintas instituciones de la República, a los cuales nos unimos con esta publicación con respeto y admiración.

Presentación de "La Masonería propone a Chile" - 1

 

La Masonería, en años recientes, ha estado en distintos procesos de reflexión, como consecuencia de los hechos que han impactado a nuestra sociedad, como consecuencia del llamado estallido social. En tanto institución ética, que promueve altos valores orientados a una mejor convivencia humana, a partir de la libertad, la igualdad y la fraternidad, así como la justicia social, en el marco del respeto a la ley y a autoridades legítimamente constituidas, a través del ejercicio democrático, busca permanentemente el diálogo y un propósito de armonía que oriente las capacidades de la sociedad hacia propósitos comunes, superando las formas de confrontación y las querellas que solo conducen a la violencia y a las injusticias.

La Masonería considera que la condición humana solo se realiza en un marco de dignidad y justicia, donde toda persona debe ser objeto de preocupación, interés y protección, solo por ser una persona humana, pero también reconoce que la condición humana no solo surge de la existencia de derechos inalienables, sino también de deberes que emanan del hecho colectivo de ser parte de una comunidad donde concurren distintos intereses, anhelos y obligaciones.

Los eventos desencadenados en octubre de 2019, han sido objeto de significativas reflexiones en la Masonería. Formada por personas orgullosas de su ciudadanía, individuos reflexivos que hacen del constructo racional toda cuestión sometida a su análisis, fervientes enamorados de la Patria y sus gentes, hombres de paz, por antonomasia, no han escatimado esfuerzos para comprender las variables de los procesos que estamos viviendo.

Muchos de los diagnósticos en la década previa, preveían una crisis en desarrollo, producto de las frustraciones que señalaban las realidades sociales de los que comenzaban a estaban quedando rezagados. Por más de diez años, la crisis de representación venía siendo un dato de la causa, que ninguna estrategia política daba cuenta de ello.

La Gran Logia de Chile, a tres semanas de producido el estallido social, resolvió iniciar un profundo debate sobre lo que estaba ocurriendo. En dos meses, entre el 15 de noviembre de 2019 y el 15 de enero de 2020, se desarrolló a través de todas las logias del país un convento o convención, de carácter local, primero, y luego de carácter jurisdiccional, es decir, por agrupaciones geográficas de logias, para analizar si era necesario un nuevo contrato social para Chile.

Sus conclusiones fueron reveladoras.

A fines de enero de 2020, tales conclusiones confluyeron en un convento nacional, con representantes de todo el país. Sus conclusiones están disponibles en nuestra página web.

Concluido el Convento Masónico, era necesario llevar ese marco general de conclusiones a una siguiente reflexión. Es así que se encargó al Departamento de Asuntos Públicos iniciar un proceso de reflexión con todos aquellos que quisieran trabajar en la perspectiva de pensar que debía hacer el país, una vez que los procesos surgidos de los acuerdos políticos que han hecho posible un proceso constitucional concluyan positivamente.

Habrá una nueva Constitución, surgirá un Nuevo Contrato Social, y debemos hacer todos los esfuerzos para que ello sea posible. Para ello es fundamental el acuerdo y el deseo cierto de darle al futuro una esperanza común, basada en la pacífica convivencia y en la democracia. Para ello nadie debe asirse a la idea de que la solución a la crisis que hemos vivido nace de una opción basada en la hegemonía.

Si somos capaces de construir un nuevo contrato social, lo que se requerirá luego es definir el proyecto que permita generar nuestras mejores cualidades y potencialidades como sociedad y como país.

Eso es lo que pretenden vislumbrar las 31 comisiones que se constituyeron con casi un millar de participantes, y cuya primera mirada contiene este libro.  Todos, con sus distintas apreciaciones sobre la crisis y la forma de resolverla, han concurrido a un propósito común: el interés superior del país y sus pueblos.

Queremos dar a conocer esa elaboración, guiada por su generosidad y compromiso con nuestra historia institucional, de aporte al desarrollo de la República. Se harán otras jornadas como esta, para que ilustres comentaristas nos entreguen su visión sobre este aporte al diálogo, al reencuentro, a la convivencia.

Seguramente hay insuficiencias en este texto, que las comisiones abordarán en la siguiente etapa de estudios y discusión. Habrá en otros lugares, probablemente ideas más lúcidas. Quienes han trabajado en este esfuerzo no pretenden hegemonizar los debates ni las conclusiones. Solo aportar con generosidad y patriotismo.

Este es un trabajo de masones, que no comprometen la opinión institucional que ha sido expresada a través de las declaraciones públicas de la Gran Logia de Chile, pero que, bajo esa inspiración institucional, canalizan la opinión profesional, académica y técnica de un deseo común de país, de hombres inspirados en los altos principios de nuestra institución.

Agradecemos a los destacados expositores que nos han acompañado hoy, a su generosa voluntad de diálogo. Hoy, más que nunca Chile necesita vencer las desconfianzas y las diferencias sustentadas en un pasado que no podemos cambiar, para hacer realidad un futuro donde todos tengamos un espacio de respeto y dignidad en lo que representamos y en lo que somos, pero, sobre todo, en lo que podemos aportar para felicidad de todos los que viven en este país y aportan a su grandeza con su esfuerzo y sus legítimos sueños.

Don Juan Sutil, don Ascanio Cavallo, don Rodolfo Codina: Muchas gracias por su participación en esta presentación.


jueves, 28 de enero de 2021

Clausura de la Semana del Clima 2020

 

Al dar inicio a esta reunión de clausura de la Semana del Clima de la Gran Logia de Chile, expreso el saludo fraterno a los Muy RRHH Grandes Maestros de las Grandes Logias de la VI Zona de la Confederación Masónica Interamericana.

            Hacemos esta clausura desde nuestros hogares, para dar cumplimiento a las disposiciones sanitarias que ha establecido la autoridad sanitaria, y que impone cuarentena los fines de semana y festivos.

 Culmina una Semana de profunda significación, con motivo de la conmemoración del quinto aniversario del Acuerdo de París, y que la establecimos en el propósito docente de investigar y reflexionar sobre “Los desafíos éticos ante la crisis climática global, una mirada reflexiva desde la Masonería”.

Esto, porque consideramos que no es suficiente con observar desde la ciencia los cambios catastróficos que pudieran afectar al medioambiente y la vida, sino que es necesario poner el acento en el derecho que protege a nuestra especie, desde la dignidad que es esencial a cada persona, y desde sus conductas, desde nuestra participación en nuestras sociedades, donde somos ciudadanos, consumidores, o actores.

            Debo agradecer a la Comisión de Sustentabilidad y Cambio Climático de la Gran Logia de Chile y a su director, por los magníficos resultados obtenidos, al conseguir que durante estos días estuvieran con nosotros grandes figuras de realce internacional en el ámbito de la protección al medioambiente, quienes nos entregaron ponencias del más alto interés del ámbito de sus competencias. Son un grupo de jóvenes masones, que entregarán mucho a la Orden en el futuro.

            La actividad inaugural tuvo el honor de contar con la participación del presidente de la VI Zona de la Confederación Masónica Interamericana, MRH José Garchitorena Ferreira; del ministro de energía de Chile, señor Juan Carlos Jobet Eluchans; y del doctor Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía.

            Al día siguiente, 8 de diciembre, trabajamos sobre el tema Desafíos éticos globales del cambio climático, con el foco puesto en la energía, contando con ponencias en relación a los desafíos globales del cambio climático en la era antropocénica, a la energía puesta en el centro de un camino global de desarrollo sustentable, y la descarbonización y el rol que en este proceso de transformación energética corresponde al sector privado. Participaron en esa actividad Marcelo Mena Carrasco, ex ministro del Medio Ambiente de Chile, Director del Centro de Acción Climática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Janina Franco, Especialista Senior del Banco Mundial; Mariano Morazzo, Responsable de Políticas de Cambio Climático y Energías Renovables de ENEL, y María Teresa González, Gerenta General de Statkraft en Chile.

            El miércoles 9, el lema fue Desafíos éticos globales del cambio climático, con el foco puesto en los océanos y recursos hídricos, día en que oímos acerca del rol del océano para el equilibrio climático del planeta, los desafíos de adaptación en la gestión de los recursos hídricos; y el aporte de la Antártica en la investigación científica del cambio climático. Contamos con las ponencias de José Eduardo Alatorre, Oficial de Asuntos Económicos de la Unidad de Cambio Climático de CEPAL; Alex Muñoz Wilson, Director para Latinoamérica Mares Prístinos de National Geographic's; Marie-Laure Lajaunie, Especialista Senior en Gestión de Recursos Hídricos del Banco Mundial, y Dr. Marcelo Leppe Cartes, Director Nacional del Instituto Antártico Chileno

            El jueves 10 lo titulamos “Desafíos éticos globales del cambio climático: El valor de los derechos humanos y de la agenda social en las políticas climáticas”. Los trabajos que se leyeron ese día giraron en torno a los derechos humanos y el cambio climático en la búsqueda de justicia climática ambiental; el desarrollo sostenible en los instrumentos de planificación para la acción climática; y la urgencia de la acción ante la emergencia climática global. Al finalizar la jornada, se abordó la necesidad de generar una política climática basada en derechos, poniendo de relieve los desafíos que presenta la transición hacia un desarrollo sostenible.

Esta vez fue nuestro privilegio escuchar la voz experta de Jill MacIntyre Witt, Una de los 100 personajes destacados en la Defensa Global de los Derechos Humanos por Naciones Unidas en 2019. A Waldo Perci Vargas Ballester, ex Secretario Nacional de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Bolivia, y a Arturo Brandt, profesor de Derecho de la Energía Global y Políticas Públicas y Presidente de la Asociación Chilena de Derecho Ambiental.

            Finalmente, el viernes 11 trabajamos sobre el tema “Desafíos éticos globales del cambio climático: La urbe en la búsqueda del equilibrio con la naturaleza”. En esta ocasión hubo cuatro trabajos. En el primero de ellos se expuso acerca de la creación de un transporte público bajo en emisiones, como una forma de contribuir a un desarrollo sustentable. La segunda ponencia se refirió a las migraciones climáticas, calificándolas como una tendencia creciente que se está dando a nivel mundial. La tercera exposición estuvo abocada a la biodiversidad y el financiamiento climático, alternativas en la búsqueda de soluciones basadas en las naturales; para concluir con una exposición sobre criterios de sostenibilidad en las contribuciones al Acuerdo de París, enfocada en el aporte que podía obtenerse desde la biodiversidad.

Disertaron esta vez Simone Tripepi, Representante de Enel en Latinoamérica; Cristian Retamal González, Asesor Presidencia Chilena de COP 25 y experto en migraciones como consecuencia del cambio climático; Rodrigo Morera, Administrador de la Cartera de Proyectos Alimentarios de FAO en Chile; y Claudia Mellado Ñancupil, experta mapuche lafkenche en reproducción de semillas originarias y biodiversidad alimentaria.

…….

            Hace poco más de doscientos años, y en algunos casos varias décadas, América conoció el impulso emancipador de una generación de jóvenes masones, que nos legaron nuestras Repúblicas, el derecho a ser Naciones y el sentido de patriotismo.

            Luego vinieron otros masones a dejarnos el civismo, las libertades públicas, el Estado de Derecho y los derechos del Hombre y de los ciudadanos.

            Otros nos dejaron la democracia, las leyes sociales, el derecho a la educación, y luego los Derechos Humanos.

            Nuestra gran responsabilidad hoy es consolidar la generación de masones que nos legarán la conservación del medio ambiente, y que nos ayudarán a detener el cambio climático, y a adaptarnos a una nueva forma de utilización de los recursos y de todo los que nos provee la Naturaleza.

Los lautarinos del siglo XXI serán los que nos emancipen de las amenazas de un deterioro ambiental irreversible, que nos aseguren los recursos para alimentar a los habitantes de nuestras Repúblicas, y que aseguren el buen uso de los recursos hídricos.

Los grandes heroísmos de los herederos de los lautarinos, no serán en campos de batalla, sino en los campos de producción, en los campos del uso racional de la ciencia y la tecnología para sortear los desafíos del cambio climático.

            Hoy día, el gran desafío de esta parte del siglo, corresponde a la Acción Climática, y en ese contexto agradecemos a todos los jóvenes masones que han hecho posible esta primera semana del clima, que la cerramos en este encuentro fraternal de los líderes masónica del cono sur sudamericano, donde podemos reflexionar en conjunto en torno a este desafío fundamental de la condición humana.

Muchas gracias por vuestra presencia y, reciban todos, nuestro más estrecho abrazo fraternal.


Inauguración de la Semana del Clima 2020


Para la Gran Logia de Chile es este un momento especial de su historia. La realización de esta Semana del Clima es uno de los hitos de su accionar en la sociedad chilena. Trabajar en la sociedad para favorecer la condición humana es parte de la razón de existencia de la Francmasonería. Lo hace a través de sus miembros y lo hace también, bajo determinados principios éticos, desde su carácter institucional.

No interviene nuestra acción y nuestro compromiso a través de las opciones políticas en debate en toda sociedad democrática, no pretende ser rectora ni pretende ninguna aspiración de detentar determinada verdad.

La Francmasonería señala su acción desde la construcción ética, siempre necesaria para orientar el actuar de las personas y las comunidades, construyendo racionalidades que sean compatibles con el interés superior de lo humano y con los derechos que atañen a cada integrante de la sociedad, donde el bien común y la máxima de no hacer a otros lo que no me gustaría que hicieran conmigo, permite contextualizar todo propósito de quienes intervienen en los hechos humanos y en el espacio donde la Humanidad existe, en un sentido local, parcial o total.

En el desarrollo humano, desde sus primeras construcciones civilizacionales, la realización humana ha dependido del medio ambiente en que se encuentra llevando a cabo sus sueños, aspiraciones y ambiciones. La naturaleza le ha puesto a su disposición sus productos y sus recursos, para hacerlos posibles.

Lo más glorioso y extraordinario de la condición humana, ha sido posible mediante la transformación del medio ambiente y la utilización de la Naturaleza, y, al mismo tiempo, lo más perverso y lo más absurdo. Definir lo que está bien y lo que está mal en la acción humana es parte del ejercicio moral.

En la medida que podemos discernir moralmente y establecer racionalidades que construyan las decisiones, es la forma como las sociedades establecen el debido preludio a las decisiones políticas que las sociedades deben abordar, sobre todo si aquello nace dentro de las prácticas democráticas.

Una buena política, por muy bien que esté formulada desde los aspectos técnicos, si se encuentra objetada moralmente, seguramente estará condenada al fracaso. Hemos comprobado, a través de las décadas recientes, que en las democracias el debate moral es muy determinante para resolver cuestiones que deben favorecerán o afectarán a las sociedades y a sus componentes.

Instituciones éticas como la Francmasonería, lo que pretenden es formar la conducta individual de sus miembros con arreglo al bien común, a la racionalidad constituida a través del consenso y con el fin de establecer las condiciones morales convencionales que pongan en acción aquello que se considere mejor para las comunidades y las personas.

Con las experiencias que nos ha aportado el estudio de la ciencia, en los últimos cincuenta años, la sensibilización de los aspectos morales relativos al uso de los recursos naturales ha ido construyendo una visión moral creciente de que estamos en una crisis que se agrava, como consecuencia de las emisiones de efecto invernadero.

Ciertamente, la ciencia ha puesto en evidencia los daños que produce la sobreexplotación de los recursos, la falta de renovación de ellos, la polución y las distintas formas de contaminación, que están provocando el cambio climático.

Esa preocupación ha estado en la realidad institucional de la Gran Logia de Chile, a través de muchos masones y de logias, que desde hace algunas décadas vienen insistiendo en una crisis ambiental que se expresa en nuestra geografía nacional y en el planeta.

 Esto ha sido tomado como un tema prioritario por la actual gestión institucional. El año pasado constituimos una Comisión Asesora de Sustentabilidad y Cambio Climático, integrada por destacados masones profesionales de especialización ambiental. Con ellos planificamos más de 130 conferencias en distintas ciudades sobre el cambio climático.

Distintas iniciativas han sido desarrolladas con el fin de abrir debates que informen sobre la urgente necesidad de una acción climática masónica, en correspondencia con el Acuerdo de París de 2015.

En lo que va del año, varios webinar han permitido debates importantes y especializados, en torno a los distintos efectos del deterioro ambiental en Chile, y se ha ido logrando una cada vez mayor convicción sobre la acción climática masónica, sobre la base de la sustentabilidad como principio rector.

En el invierno, un grupo de 20 miembros de nuestras logias participó en un entrenamiento remoto con el Premio Nobel, Al Gore, organizado por la Fundación Internacional que aquel preside, a los que esperamos sumar nuevos participantes en la versión 2021. Este entrenamiento permite ir configurando un grupo creciente de actores ambientalistas a disposición de los objetivos que la Orden se proponga en torno a la acción climática y la sustentabilidad ambiental, pero también en favor de las comunidades de las que estos Masones son parte.

También hemos iniciado la medición de la huella de carbono de nuestras sedes, esto es, de las casas masónicas, y que nos permitirá elaborar un conjunto de proposiciones a sus administradores, una vez que las actividades masónicas retornen a los templos.

En las próximas horas, el Informe Consolidado Medición de Huella de Carbono de las Casas Masónicas será entregado a todas las autoridades masónicas, nacionales, regionales y locales, y la comunidad masónica internacional, como un primer documento referencial sobre nuestro impacto en el calentamiento global y el cambio masónico.

Queremos también, trabajar decididamente para manejar en nuestras casas masónicas la huella del agua y la huella de los residuos, también como prioridades de la mayor relevancia.

Pero, sin duda, uno de los pasos más importantes es que, durante este año 2020, lleno de dificultades de todo tipo, hemos construido una columna de medio millar de hermanos a nivel nacional, con los cuales hemos emprendido los proyectos en curso y, lo más importante, los que vendrán.

Esto ha dado pie para preparar la primera Semana del Clima de la Gran Logia de Chile, que inauguramos esta mañana.

Para todos los masones, la acción climática es una de las grandes tareas de nuestro tiempo, y una labor insoslayable.

Nos parece muy importante, en ese contexto, la presencia del Señor Ministro de Energía en este encuentro. Chile ha estado marcando una senda notable en lo que significa eliminar de su matriz energética la producción con combustibles fósiles.

Pensamos que esta tarea coherente con el Acuerdo de París, que cumple cinco años, no puede tener lecturas ideologizadas, o pretensiones hegemónicas para la elaboración de acciones comunes, frente a lo que hay que hacer desde la acción política y desde la acción civil.

Saludamos pues su presencia, Señor Ministro, porque Ud. expresa una conducta abierta, inclusiva y coherente con los desafíos que deben involucrar a todos los actores, que pueden ayudar a un gran cambio en las conductas que la acción climática requiere, para adaptarnos social y civilizacionalmente a un mundo nuevo, que surgirá de las grandes virtudes y de los grandes errores del actuar humano.

Doy la bienvenida a todos quienes participarán en esta semana de reflexión, información y debate sobre el cambio climático. A quienes asisten desde el extranjero y a quienes se suman desde los distintos puntos del país. A todos, los deseamos la mejor jornada, y que salgamos todos los fortalecidos en nuestras convicciones sobre lo que debemos hacer, como personas y como comunidades humanas.



Sesquicentenario del Supremo Consejo para Chile


Al iniciar mis palabras, Soberano Gran Comendador, IPH Álvaro Pulgar Gallardo, os entrego, en primer lugar, mi querido Maestro, el más fraterno saludo de la Gran Logia de Chile, para vos y cada uno de los miembros del Supremo Consejo, en este Sesquicentenario de la fundación del Supremo Consejo del Grado XXXIII del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para la República de Chile, acontecimiento primero de la institucionalización de una Masonería de perfeccionamiento del Grado Tercero, que tiene sus raíces en las Constituciones de 1762 y 1786, es decir los estatutos y reglamentos redactados en Burdeos, que luego fueron modificados, estableciendo los 33 grados del REAA bajo un Consejo de Soberanos Grandes Inspectores Generales.

Lo que recordamos y celebramos esta noche, es uno de los hechos más relevantes en la historia de la Masonería chilena. Se produjo apenas transcurridos ocho años de la incipiente marcha de la Gran Logia de Chile, y cuando las primeras logias bajo esa Obediencia comenzaban a construir las primeras páginas de una Francmasonería autónoma, radicada y soberana en el territorio de la República de Chile.

Como producto de las gestiones realizadas por el QH Juan de Dios Merino Benavente – tanto en Inglaterra, primero, como luego en Chile -, el 8 de julio de 1870, el recién constituido Supremo Consejo del Grado XXXIII para la jurisdicción de la República de Chile, anunció al mundo masónico su fundación, con Carta‐Patente otorgada por el Supremo Consejo de Inglaterra, Gales y dependencias de Gran Bretaña, quedando, integrado por los IIPPHH Juan de Dios Merino Benavente, Pluncket Bourchier, Jorge H. Kendall, Francisco Javier Villanueva Godoy, Juan de Dios Arlegui Gorbea y Benicio Álamos González.

El primer Soberano Gran Comendador será el IPH Juan de Dios Merino Benavente, 33º, y notificada su instalación a los Poderes Masónicos de América y Europa, será reconocido por los Supremos Consejos de la propia Inglaterra, de las Jurisdicciones Norte y Sur de Estados Unidos, y por el Gran Oriente de Francia.

El texto de la comunicación referida señalaba que el Supremo Consejo de Inglaterra había otorgado una Patente para establecer un Supremo Consejo del mismo Grado en Chile, invistiendo al IPH Merino de las facultades necesarias y que, a consecuencia de ellas, se había formado dicho Consejo con miembros honorables de distintas nacionalidades.

El nuevo organismo obtendría el inmediato patrocinio del Supremo Consejo de Inglaterra y el establecimiento de relaciones de amistad con éste, así como el favorable pronunciamiento del Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos de Norteamérica, órgano madre de todos los Supremos Consejos del mundo regularmente constituidos.

Al respecto, el Supremo Consejo de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos, comunicaría en 1871: “La Masonería en Chile fue establecida hace tiempo por Logias Simbólicas que trabajan bajo jurisdicción extranjera en diferentes Ritos y dado, finalmente, su paso hacia la unidad… Habiendo adoptado como base para su fundación, los sublimes principios de nuestra Augusta Orden y para su Gobierno, las Grandes Constituciones de 1762 y 1786…”. 

La historia nos cuenta que lo que ocurre en los años sucesivos no fue un proceso exitoso. La idea paralela de crear un Gran Oriente, como consecuencia del establecimiento del Supremo Consejo, creo condiciones antagónicas para que el gobierno del REAA pudiera prosperar con éxito.

Debieron pasar al menos 27 años, antes que un nuevo momento se diera, para superar los problemas iniciales. El 28 de agosto de 1897, después de largos y difíciles trámites, se procede a una nueva instalación del Supremo Consejo del Grado XXXIII para Chile, en el Templo Masónico de Valparaíso, bajo la presidencia del IPH Eduardo de la Barra Lastarria.

Desde allí en adelante, el Supremo Consejo comenzará a vivir episodios de consolidación, década tras década, hasta alcanzar sus máximos logros, al punto de que, este año, a pesar de la pandemia, se ha registrado un record histórico de insinuaciones al Grado IV.

Carácter de la Masonería chilena

La Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, se asienta en Chile con fuerza irrefutable, a partir del momento en que se institucionaliza. Ello no es consecuencia de un accidente. La Logia Madre de la Masonería chilena – Unión Fraternal - lo practicaba, y casi simultáneamente a su fundación se formaba en Chile un Capítulo Rosa Cruz, dependiente de la Logia L’ Etoile de Pacifique.

Meses antes de la fundación de la Gran Logia de Chile, un grupo de miembros de la Masonería porteña formaron un Consejo del Grado XXX, bajo el nombre de “Etoile du Pacifique -Union Fraternelle”, dependiente de Francia.

Sin duda, el mérito más significativo para ese logro recae en el IH Pierre-Antide Martin, que debería ser reconocido como un precursor del Escocesismo, merced a su esfuerzo y persistencia para ir creando las condiciones para un desarrollo capitular del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Las primeras décadas de la institucionalización de la Gran Logia de Chile, permitieron comprobar que, así como surgían las primeras logias, bajo el impulso de las cuatro logias fundadoras, así también se iba consolidando la presencia del REAA, al punto de ir dando una identidad irrefutable y distintiva al desarrollo masónico chileno, bajo una mirada absolutamente desligada de concepciones teológicas en el ejercicio de la práctica masónica.

Ello exigía desde luego, que la continuidad del proceso formativo de la Maestría tuviera una capacidad institucional, en la profundización del conocimiento del sistema de enseñanza expresado en el REAA. Ello es lo que debía aportar un Supremo Consejo, que será la tarea que asumió Juan de Dios Merino Benavente.

Si bien ese hito terminó frustrado inicialmente, ello no inhibió el creciente predominio del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que fue consolidándose con el paso del tiempo, al punto que la necesidad de institucionalizar su proceso iniciático debió retomarse a fines del siglo XIX, para recuperar la fuerza y vigor necesarios a partir de los últimos 100 años.

Es así como se ha establecido la unidad del Escocesismo con la Gran Logia de Chile, a través de un proceso que da identidad y carácter a Masonería Chilena, con un sello librepensador que fortalece las expresiones ciertas de un proceso iniciático bien conceptuado y definido, correspondiéndole el desarrollo primero y simbólico, a través de los Grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, a la Gran Logia de Chile, y la profundización del grado de Maestro al Supremo Consejo, poder masónico que regula un proceso formativo del Grado IV al XXX, con la colaboración de los Grados XXXI y XXXII, que también le son dependientes.

 

La fortaleza institucional que aporta el escocesismo

 

El masón, más allá de cualquier definición no nace, se hace. Es fruto de un sostenido proceso de construcción y autoconstrucción, que se inicia en la noche de la Iniciación, y que solo culmina con la muerte. Sin duda, la noche en que la venda fue retirada de nuestros ojos, solo otorga la oportunidad de vivir la Iniciación, y de perseverar en la ruta de los hombres buenos que trabajan en su perfeccionamiento y en torno a los Grandes Principios que entrega la Masonería para vivir la virtud.

Nadie es masón por el simple hecho de pagar cuotas institucionales y ser parte de un registro que le otorgue membresía. Solo puede reclamar la condición de masón, aquel que trabaja en los conceptos éticos formativos que le entrega el proceso mismo de la iniciación, y que el REAA le configura gradualmente a hasta el Grado XXX, y que aún en los tres últimos – XXXI, XXXII y XXXIII -, le sigue señalando como una conminación hacia la virtud.

Así, desde sus orígenes mismos, el REAA, a través de su proceso gradual conducido por el Supremo Consejo de los Soberanos Grandes Inspectores Generales del Grado XXXIII, ha aportado solidez doctrinaria y moral a toda la Masonería chilena, en un proceso de complementación, con la Gran Logia de Chile, que ha permitido tener una Masonería Única e Indivisible.

Los grandes masones que adornan la historia del Supremo Consejo 

En estos 150 años, la Masonería del REAA ha sido el alma mater del desarrollo masónico nacional, sea en el Simbolismo como en el Escocesismo. Grandes masones han contribuido a nuestra República desde la fortaleza de la vivencia de ambos procesos iniciáticos.

En ese contexto, en el cargo que ejerces, representáis, Soberano Gran Comendador, mi querido Maestro, la continuidad histórica de 19 grandes masones, que han tenido el deber, el honor y el privilegio de conducir los trabajos de los Grados VI al XXXIII, con un renombre y trascendencia que la historia recoge con orgullo por lo que cada cual fue, masónica y extramuralmente.

La Patria debe sentir orgullo y admiración de todos los grandes chilenos que han dirigido al Supremo Consejo, a través de distintos periodos, en que Chile ha afrontado las más difíciles páginas de su historia.

Algunos de ellos no solo cumplieron altas funciones en el Supremo Consejo, sino también lideraron el Simbolismo como Grandes Maestros. Buenaventura Cádiz Patiño, Soberano Gran Comendador entre 1900-1903 y Gran Maestro entre 1902 y 1906; Benicio Álamos González, dos veces Gran Maestro entre 1873-1877 / 1900-1902 y Soberano Gran Comendador entre 1903‐1907; Víctor Guillermo Ewing, Gran Maestro entre 1906–1912 y Soberano Gran Comendador entre 1909‐1925; Armando Quezada Acharán, Soberano Gran Comendador entre 1925‐1931 y Gran Maestro entre 1930 y 1931; Héctor Boccardo Benvenuto, Gran Maestro entre 1924 – 1930 y Soberano Gran Comendador entre 1932‐1937; Hermógenes del Canto Aguirre, Gran Maestro entre 1937-1944 y Soberano Gran Comendador entre 1938‐1950; y René García Valenzuela, Gran Maestro entre 1944 – 1947, Soberano Gran Comendador entre 1950‐1960 y nuevamente Gran Maestro entre1969-1974.

Ellos no solo aportaron sus mejores capacidades desde el ejercicio de ambas responsabilidades, sino también dejaron una huella de coherencia, con la argamasa moral que une a los dos poderes en que se expresa la masonería chilena.

Los hubo también aquellos que cumplieron solo uno de tales dignidades, y cada cual lo hizo con el mejor aporte de ambas vertientes del perfeccionamiento iniciático, para bien de la masonería chilena toda.

La Gran Logia de Chile esta noche de octubre, rinde un sentido y fervoroso homenaje a sus compañeros de ruta, los Soberanos Grandes Inspectores Generales del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, con la alegría fraternal de ser partes de una misma historia, que se hace en el día a día, en la trascendencia del tiempo transcurrido, donde ambas instituciones, ambos poderes masónicos, han dado solidez a la Masonería chilena, y hacen que esta navegue prestigiada y admirada por los mares de la excelencia masónica internacional, libre de episodios y querellas, que ensombrecen la historia de la Masonería Universal en los últimos 100 años.

Ese patrimonio es fundamental para entender la Masonería, y debemos siempre cautelarlo y robustecerlo.

Vivimos un tiempo difícil, donde hasta las personas lúcidas parecen perder la buena senda de la sensatez, de la razón y de la abnegación. Voces basadas en el egoísmo y la ambición desmedida, la codicia, la pasión desenfrenada, el dogmatismo y el oportunismo, son capaces de amenazar las instituciones y socavar los esfuerzos colectivos. Muchos de ellos estimulan la violencia y el desacato, el fanatismo y la confrontación.

Ante este tiempo de complejas realidades, la Masonería chilena, merced al vínculo de sus dos poderes institucionales, tiene la capacidad de ser luz que ilumine la búsqueda del buen camino, con las mejores virtudes masónicas, que devienen del trabajo fraterno entre el Supremo Consejo y la Gran Logia de Chile.

 

lunes, 26 de octubre de 2020

Hay una Patria que espera

 


(Discurso en la ceremonia Fraternitas de la República del 17 de septiembre de 2020)

Queridos Compatriotas:

 

Estamos viviendo en este encuentro la Fraternitas de la República, ceremonia de Fiestas Patrias única en su carácter laico y, por lo tanto, entroncada con el carácter original de la República, que nos legaron quienes la modelaron para todas las conciencias, independientemente de sus creencias o pensamientos, como un espacio acogedor de la diversidad humana.

Esta Fraternitas de la República se piensa y se origina bajo la motivación de considerarnos todos hermanos en la Patria. Y al celebrar a la Patria, lo que queremos es ayudar a construir y fortalecer los lazos cívicos que nos lleven a unirnos con su más hermosa historia y las mejores inspiraciones, para reconocernos todas y todos como hijos de un legado, que nos dejaron los padres fundadores de un sueño histórico llamado Chile, que debe renacer en cada primavera con la calidez del sol de septiembre.

Celebramos, así, nuestro origen como país, independiente y soberano, que nos congrega en un territorio donde se conjugan las esperanzas y los sueños de sus habitantes, y que sintetizamos en el concepto de Patria, que no es sino un ideal de comunidad donde podemos ser hijos y padres, hijas y madres, que dejan su heredad de vida, a través de un contrato social que nos debe incluir a todas y todos, donde todas y todos pueden hacer realidad el sueño de sus vidas, en la sencillez, en la solidaridad, en la tolerancia, en la integración, en la justicia social, en la paz, en un constructo moral de convivencia fraterna, para hacer realidad el respeto al valor de cada vida humana, en su legítima aspiración a la felicidad.

Un verdadero concepto de Patria que aleja los fantasmas de la violencia, de la codicia, del empecinamiento personal, de los dogmas y del fanatismo. En fin, nos aleja de la injusticia y del odio, que tanto dañan el alma de los que tienen todo y de los que no tienen nada.

 

Queridos compatriotas

 

Esta celebración la desarrollamos en un ambiente distinto al año anterior.

Nuestra patria vive momentos difíciles. La crisis sanitaria, dura en sí misma, está teniendo graves consecuencias económicas, que de manera directa está afectando al mundo laboral y social, en una de las crisis más grandes de nuestra historia.

Nuestro llamado es a afrontarla, con unidad y en comunidad de propósitos, para que se transforme en una oportunidad para construir una mejor senda de desarrollo, para bien de nuestro país y sus habitantes.

No es una tarea fácil, pero estamos convencidos de que entre todos podremos encontrar la salida correcta.

Inspirados por la buena voluntad, debemos ser capaces de buscar nuevas oportunidades, con fraternidad, tolerancia, solidaridad y respeto, virtudes cívicas que siempre harán posible la necesaria armonía social.

Debemos, por lo mismo, entender las legítimas diferencias con una disposición de espíritu abierto al entendimiento, a comprender que nadie es depositario de la verdad y que su búsqueda es un proceso permanente, que no puede sostenerse en la pertinacia ideológica ni en la destrucción del que piensa y siente de manera distinta.

En octubre pasado, la sociedad chilena, en su más amplio espectro, expresó su deseo de poner fin al contrato social que surgiera de la recuperación de la democracia.

Una profunda aspiración de justicia social y una demanda de trato dignificador pusieron en jaque el rol de las élites y establecieron una severa censura frente a su desempeño.

Un profundo anhelo de establecer un nuevo contrato social, más justo y más equitativo, ha recorrido el país desde entonces, y constituye el más acuciante deber de quienes ejercen liderazgos y responsabilidades políticas.

El Acuerdo por la Paz Social y una Nueva Constitución, establecido por todas las fuerzas políticas con presencia parlamentaria, el 15 de noviembre pasado, ha sido uno de los mejores logros para establecer una ruta para buscar una solución pacífica, racional e institucional a esa demanda, de acuerdo a las mejores tradiciones de la buena política, es decir, aquella que aleja los altos precios de la violencia, que siempre paga el pueblo con las vidas de sus hijos.

Fruto de ese acuerdo histórico, este 25 de octubre se desarrollará un acto propio de la democracia y de la soberanía popular. Definirán los ciudadanos de la República, a través de un plebiscito, si entramos a un proceso para elaborar una nueva Constitución. 

Valoramos y exaltamos el interés de la ciudadanía por participar.

Sabemos de las estrictas medidas que se han tomado para cautelar la salud de las personas que asistan, y damos gracias por este inmenso esfuerzo que se está desplegando, el cual deberá ser recompensado con una asistencia ciudadana ejemplar.

La organización que presido, cuando nuestro país expresó mayoritariamente su deseo de producir un cambio profundo en el contrato social, desarrolló, entre noviembre y enero pasados, un debate a través de todo el país, en el que el Acuerdo por la Paz Social y una Nueva Constitución fue ampliamente valorado y reconocido su itinerario como una oportunidad apropiada y coherente con la democracia, la paz y la razón.

La inspiración del debate que hicimos fue “La Fraternidad como camino de unidad” y permitió la realización de mas de 600 reuniones desde Arica a Punta Arenas. Sus conclusiones están disponibles en nuestra página web.

Como consecuencia de ese debate, deseamos sinceramente que los distintos sectores de nuestro país colaboren para que el 25 de octubre se viva en un genuino ambiente de civilidad y fraternidad, donde primen los intereses supremos de la Patria, que permitan cumplir los objetivos que buscaban sus fundadores y quienes han aportado posteriormente para hacerla mejor.

En los últimos años, en nuestro país se ha entronizado la intolerancia política, lo que oscurece los debates y estimula la confrontación de manera recurrente.

Sin duda, para abordar definitivamente esas expresiones en nuestra sociedad, debemos trabajar para establecer una convicción cotidiana de tolerancia. Chile necesita construir una profunda cultura de tolerancia. Ello debe ser motivo de un trabajo que debe partir desde la escuela.

Al respecto, distinguidas autoridades de la República, respetuosamente pedimos su patrocinio para el proyecto que, el 2 abril de 2019, presentaron diez diputados de distintas corrientes políticas, para establecer el Día Nacional de la Tolerancia.

Ello hará posible establecer condiciones propicias para que, cada 16 de noviembre, en las escuelas se trabaje en torno a tan importante virtud cívica y moral, y para que mejoremos la comprensión de nuestros futuros ciudadanos en torno a la convivencia en diversidad.

 

Queridos compatriotas

 

Es urgente encontrar las respuestas que necesita nuestro país, para alcanzar una verdadera y sincera convivencia pacífica y cívica entre todos los miembros de nuestra comunidad nacional.  Sabemos que, cuando nos dividimos como país, solo surge el dolor, la incomprensión, el odio, el miedo y la frustración, impidiéndonos avanzar hacia una sociedad mejor para todos.

Hay que entender que ninguna hegemonía es capaz de sostenerse a través de la democracia y el derecho. No debe buscarse, porque ella trae siempre dolor y sufrimiento social.

Las experiencias de aquellos que persiguen afanosamente un propósito hegemónico sobran en la historia humana y las consecuencias que han producido son una enseñanza dolorosa para muchos pueblos y naciones.

Todos los problemas que existen en nuestro país, y que son legítimos de enumerar en un acto como este, solo pueden ser solucionados en la medida que sean abordados a través del diálogo, para su adecuada y justa solución.

Solo a través del diálogo y el debate democrático es posible potenciar nuestras mejores virtudes como país y como personas. Para hacerlo posible, es fundamental la prudencia, la responsabilidad y el respeto, a fin de asegurar que la sensatez y el bien común abran oportunidades reales para nuestro país y para cada uno de sus habitantes.

Un alto compromiso fraternal hizo posible abrir el camino hacia la emancipación de Chile hace 210 años. Solo un alto compromiso fraternal puede asegurar la dignidad de cada uno de los que hoy viven en su territorio. Es lo que nos enseña esa Patria que espera.

 

¡Que así sea!

domingo, 13 de septiembre de 2020

100 años de la Promulgación de la Ley de Educación Primaria Obligatoria

 

Expresamos nuestro orgullo institucional, por estar conmemorando uno de los episodios mas relevantes de la historia educacional de nuestro país, y lo hacemos con la presencia de la más alta autoridad educacional de la República, el señor Ministro de Educación, son Raúl Figueroa Salas.

Agradecemos a todos quienes han concurrido a esta invitación, para participar por este medio que hoy permite el encuentro, el debate y la sociabilidad, en este tiempo de pandemia, donde hemos debido renunciar a muchos de nuestros planes institucionales, entre los cuales estaba realizar este acto en la majestad y la magnitud que la historia republicana nos demandaba.

Somos optimistas, y nos sentimos felices de poder aprovechar la oportunidad de hacer este acto, desde nuestro acatamiento a lo que la autoridad sanitaria dispone, para garantizar el control del contagio de esta pandemia.

Qué entendemos por educación

Para la masonería, la educación es la poderosa herramienta para construir la libertad personal, la libertad de conciencia, sin la cual la condición  humana no es verdaderamente libre.

El proceso educativo debe desarrollar individuos capaces de crear y resolver con autonomía, sobre la base de los conocimientos entregados.

La educación debe cumplir su rol de formación para propósitos específicos, en cuanto a lograr habilidades y conocimientos que ayudarán a enfrentar la vida laboral en comunidad, función relevante que debe preparar individuos con la capacidad de adaptarse a un mundo de cambios vertiginosos en todo ámbito. 

Pero, tan importante como lo anterior, son las dimensiones de la educación como base del desarrollo personal, incorporando valores universales que deben ser aquilatados en toda su esencia, hasta formar parte de la conciencia individual, lo que le permitirá tener capacidad crítica sobre su entorno.

La educación debe – además - ser un proceso de integración social, formador de individuos capaces de comprender la sociedad en la que viven, de desarrollar elementos que les permitan relacionarse con los demás de una manera constructiva, conscientes de sus deberes y responsabilidades.

Es por ello, que afirmamos que la educación es un proceso eminentemente cultural, formador de personalidades únicas, preparadas para aportar de manera creativa a su desarrollo personal y de manera colaborativa al desarrollo de una mejor sociedad.

Es un medio para la formación integral del ser humano, como individuo libre, responsable de conducir su vida y de darle valor y sentido.

La ausencia de cualquiera de esos elementos solo traerá frustración y desintegración y limitará el añorado desarrollo de nuestro querido país.

Una educación de calidad, accesible a todos, es la base de una sociedad moderna, como poderosa herramienta para igualar oportunidades. Por su naturaleza, la educación es y debe ser considerada un derecho esencial.

Darío Salas Díaz, el año 1917, en su libro “El Problema Nacional” señala: “La eficiencia social: he ahí el verdadero fin último de la educación, considerada como empresa consciente colectiva. ¿Qué móvil podría inducir a la sociedad a emplear parte de sus energías y recursos en preparar al individuo para ganarse bien la vida, en disciplinar sus facultades, en ponerlo en posesión de la herencia cultural de nuestra especie, en desenvolverlo armónicamente, en hacer de él una entidad moral, si no es el interés común, el anhelo que la sociedad misma siente de conservarse y mejorarse?”.

Aporte de la masonería al desarrollo de la educación

Esta visión sobre la educación como la palanca formadora de personalidades libres y críticas, ha sido sostenida por la masonería y por sus integrantes desde los orígenes de la república, con la creación del Instituto Nacional por José Miguel Carrera, con la apertura de escuelas de primeras letras gratuitas por Bernardo O´Higgins, con la fundación de la Universidad de Chile por Andrés Bello, por Domingo Faustino Sarmiento, creador de la primera Escuela Normal de Maestros, base de la educación primaria chilena de su tiempo, por José Victorino Lastarria y tantos otros, hasta la participación decidida de connotados masones en la fundación de la Universidad de Concepción, de la Universidad Técnica, y más recientemente el trabajo de Corporaciones que han fundado a lo largo del país colegios laicos, donde se imparte educación con preeminencia de valores de inspiración humanista y libertad de pensamiento.

Hoy celebramos el centenario de la promulgación de la ley de Instrucción primaria obligatoria, un hito, obra también de insignes miembros de la masonería, quienes lograron su aprobación, contra el sentido común de los tiempos, donde unos y otros, la élite gobernante y los obreros y campesinos a quienes favorecía, no alcanzaban a comprender la importancia de este profundo cambio en nuestra sociedad, como se desprende de las razones que esgrimieron los legisladores que se opusieron y lo difícil que resultó su implementación práctica.

Ya en 1888, Valentín Letelier en su discurso “El estado y la educación nacional” acuñó la frase “Gobernar es educar”, donde agrega que atendiendo al orden moral “todo buen sistema de política es un verdadero sistema de educación, así como todo sistema general de educación es un verdadero sistema político”. Lema que hizo suyo durante su gobierno el recordado Presidente Pedro Aguirre Cerda.

La lucha por la aprobación de la ley de instrucción primaria obligatoria en el congreso, se extendió por casi veinte años, e involucró a toda la sociedad. En 1902, Enrique Mac Iver, senador de la época, a propósito de la discusión de la ley, expuso con claridad la relación entre educación, progreso y estabilidad democrática: "Y más estrechamente se relaciona la instrucción con el interés político y aún con el orden público, cuando el estado se halla constituido sobre la base de la igualdad y de la participación de todos en las funciones que le corresponden. No se comprende una organización constitucional de esta clase sin un pueblo capaz de realizar su funcionamiento, es decir, sin un pueblo educado. Una república democrática y representativa cuyos ciudadanos viven en la más crasa ignorancia, es sencillamente una ficción y un peligro para el desarrollo y progreso de la comunidad. (…) Solo redimiendo de la ignorancia a nuestros conciudadanos cimentaremos el orden jurídico, afianzaremos la libertad y pondremos en acción la energía más poderosa del progreso sólido y armónico de la República"

Para qué educamos

La educación es y será punto de debate de toda sociedad que se plantea una mirada de futuro. De esa mirada surge el delicado equilibrio del proceso educativo en sus fines de instrucción, de formación valórica para el desarrollo personal y como base fundamental para la integración social. La educación debe ser eminentemente laica, debe entregar una visión amplia, tolerante y respetuosa de la diversidad humana.

El proceso educativo define en el mediano y largo plazo la sociedad en la que vivimos. Cuando se entregan conocimientos y posibilidades de vivir la experiencia de tales conocimientos, habrá impactos conductuales, cambios intelectuales, modificaciones emocionales, y en consecuencia grados distintos de conciencia y de ejercicio de la libertad y de la relación social.

Eso lo hace el hogar, lo hace la familia, lo hace la comunidad en la que un individuo nace y crece. Lo hace desde luego, la escuela, como instancia formal en que la comunidad deposita la tarea de profundizar en los aprendizajes que se desea exaltar en cada uno de sus componentes.

La educación persigue siempre un propósito de perfectibilidad, a través de ella, los individuos, las familias, las comunidades, y finalmente la sociedad, buscan superar aquello que les impide alcanzar los fines superiores de su existir.

Nuestra nación, como sociedad democrática tiene el deber moral de otorgar igualdad de oportunidades a todos sus ciudadanos, y muy en especial en educación, herramienta poderosa de progreso material, intelectual y espiritual del ser humano, la que permitirá que cada cual alcance su mayor desarrollo individual y como consecuencia natural se potenciará el desarrollo de la sociedad como un todo.

Así, podemos afirmar que una democracia necesita de ciudadanos formados integralmente para su sano desarrollo, como una condición necesaria y básica para su progreso.

Los desafíos del futuro

La sociedad se ha vuelto líquida, difícil de predecir, y el futuro se nos presenta incierto. En este escenario, cobra más fuerza la educación en su rol formador de espíritus y mentes libres, críticos, reflexivos y, sobre todo, éticos.

Hay consenso que tenemos un claro desfase entre nuestro sistema educacional y los desafíos que ya enfrentamos, como la inteligencia artificial y la nanotecnología, esto nos presenta la necesidad de cambiar el paradigma educativo actual.

Junto a lo anterior, debemos resolver nuestros propios desafíos pendientes, que son avanzar en equidad y calidad de nuestra educación y muy en especial en la educación pública.

Existe una clara desigualdad en la educación que reciben nuestros niños y jóvenes de menores recursos

Aquí enfrentamos el dilema central sobre cómo acometemos el desafío de mejorar nuestra educación. Hoy, el énfasis está puesto en medir resultados de pruebas estándares y el desarrollo de planes y programas demasiado rígidos, que no reconocen realidades particulares geográficas o sociales, y que tampoco pueden medir la formación en toda su integridad.

Entendemos que no se ha puesto el acento en donde más se puede avanzar, en la formación y valoración de quienes son los encargados de formar a nuestros estudiantes, los profesores. Ellos son los agentes fundamentales para progresar en mejorar nuestra educación en todos los aspectos que forman el proceso educativo.

Más allá de las mediciones formales, es la integración de nuestros jóvenes a la vida productiva y a su desarrollo personal el que nos da la respuesta del estado de nuestra educación.

Debemos poner énfasis en los agentes capaces de provocar los impactos conductuales, cambios intelectuales, modificaciones emocionales y en consecuencia grados distintos de conciencia y de ejercicio de la libertad y de la relación social.

El aseguramiento de la calidad del proceso formativo de los profesores en las Universidades es esencial y requiere completa vigilancia y seguimiento del Estado, sobre los establecimientos y su cuerpo docente. Esta formación será la base para sustentar una mayor equidad y calidad en la educación.

Las nuevas tecnologías son también un desafío para los docentes, lo que hace necesario que exista especial preocupación por el aprendizaje continuo de su uso y aplicación en experiencias de enseñanza, con metodologías que se fundamenten en la educación digital, poniendo énfasis en el uso responsable y crítico, implementando estrategias pedagógicas activas y transversales.

Cómo avanzamos

Como el futuro es incierto y los cambios son vertiginosos en todos los ámbitos, debemos avanzar hacia métodos de enseñanza innovadores, más acordes a la realidad en que nuestros jóvenes se desenvuelven en su día a día. Ellos viven en un ambiente digital, con infinita información e interacciones en línea y están acostumbrados a la inmediatez.

Las tecnologías y las redes sociales presentan grandes oportunidades para el desarrollo de actividades colaborativas a distancia, las que deben ser incorporadas en los procesos de aprendizaje, porque serán parte importante del mundo laboral en que se desempeñarán.

Pero estas mismas redes mal utilizadas pueden ser una gran amenaza al comportamiento ético de nuestros jóvenes, el anonimato que brindan deja en la conciencia individual su recto actuar. Como toda herramienta humana, el buen uso que se le dé, depende del grado de formación valórica del individuo.

La educación debe orientarse a lograr el desarrollo de competencias para un mundo en permanente transformación: la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, la comunicación y una sólida formación personal y social, que permita comprender el mundo en que se vive y su dinámica.

Esto significa un cambio de paradigma desde una enseñanza centrada en contenidos a un aprendizaje orientado al desarrollo de habilidades, capacidades y actitudes. 

Los centros educativos deben actualizar sus métodos pedagógicos para motivar a las nuevas generaciones, con equipos docentes con un amplio espacio de autonomía para innovar, con ambientes de aprendizaje personalizados, integrando la conexión desde los hogares de manera complementaria, la que será fundamental en los resultados que se puedan obtener, considerando el tremendo potencial que tiene la tecnología como herramienta de aprendizaje.

Pero, también deben abordarse los desafíos que permitan sortear los nuevos analfabetismos de nuestro tiempo, y que tantos efectos producen en la sociedad de hoy, generando grandes impactos sociales negativos: el analfabetismo digital, que margina a muchos de las oportunidades de entender el mundo y el tiempo actual civilizatorio; el analfabetismo cívico, que tantos males traen a la vida republicana y que se ha expresado con tanta fuerza en el control de la pandemia, y el analfabetismo ético, que distorsiona gravemente las prácticas sociales y las conductas, afectando a instituciones y construyendo prácticas nocivas que actúan contra el bien común.

A ello debe agregarse en los adultos lo que hemos llamado un analfabetismo laboral, como consecuencia de la automatización que ha venido despojando a miles de chilenos de sus trabajos, dejando a un alto porcentaje de ellos en una búsqueda de empleo sin la necesaria formación que les permita reconvertirse laboralmente en un marco de derechos, dignidad y empleabilidad bajo cumplimiento legal.

Sabemos que los desafíos en la educación son permanentes y crecientes, y siempre hay mucho por hacer.

Por ello, al conmemorar el día en que Chile dijo que la educación no solo era un derecho, sino un deber, para niños y adultos, para ricos y pobres,  para el Estado, y para los gobiernos, para cada hijo de esta tierra, hacemos votos para que los logros de Chile en sus objetivos educacionales, permita entregar una sólida oportunidad para cada uno de sus hijos, sin importar su origen social o económico, para aprovechar los talentos y capacidades en bien de cada uno y de todas y todos .

Presentación del libro "Pedro Aguirre Cerda" de Emma Salas

  En primer lugar, mi saludo a la profesora Emma Salas, quién desde su casa, como todos los que estamos sometidos a cuarentena sanitaria sig...